Translate

martes, 21 de mayo de 2013

Maestros del mañana, apuntad (o teclead)


Buscar nuestro sitio en el mundo.

No somos maestros, por ahora. Pero lo seremos. Y debemos buscar nuestra posición dentro de este cada vez más complejo organigrama de la educación actual.

Lo que antes era pilar base ahora es poco más que una desventaja de cara a nuestros alumnos. Antes podía valer saber mucho de ciertas cosas y no hablar sobre el resto. Podía valer el repetir el mismo plan curso tras curso si siempre enseñabas en un mismo ciclo de primaria. Podían pasar de ciertos alumnos porque no atendían a la diversidad, no tenían ni los recursos y quizá mucho más grave, no tenían la concepción de “no dejar a nadie atrás”.
El portal de Internet http://edudemic.com publicó en marzo una entrada sobre las 10 habilidades básicas que debe tener todo educador en el siglo XXI, que ha continuación expongo:

1.       Crear una red de aprendizaje profesional. La conexión con otros profesionales de todos los ámbitos de la educación ayudará a enriquecer y mejorar nuestra labor con los alumnos dentro y fuera del aula, y a entender las limitaciones del sistema para poder adaptarnos lo mejor posible a ellas.

2.       Establecer relaciones reales. En cualquier ámbito, sea en la red o en nuestro mundo físico, debemos ser personas abiertas y extrovertidas, capaces de entender otros puntos de vista y establecer vínculos con las personas del mundo que nos rodea, y que cada vez es más amplio y variado.

3.       Entender dónde encaja la tecnología en la educación. Las TIC son unas herramientas maravillosas para relacionarnos con el mundo, y debemos entender cuál es la mejor forma de introducirlas en las aulas para que nosotros los maestros y nuestros alumnos las aprovechemos de forma óptima.

4.       Saber encontrar recursos útiles. Aprovechar los portales y blogs especializados, las páginas con recursos puntuales, los grandes nodos de noticias para trabajarlas luego en el aula. Es importante que cultivemos nuestra destreza a la hora de buscar y recopilar información y herramientas eficaces en la educación.

5.       Cuidar tu reputación digital. Todos tenemos una vida personal y un pasado antes de dedicarnos a la educación. Con el mundo actual permanentemente conectado, hay que tener precaución en qué información queremos volcar a la opinión pública, ya que puede traernos problemas cuando menos lo esperemos o cuando ya no recordemos que hicimos en ese momento. La huella digital es permanente en el tiempo y debemos valorar que rastros debemos borrar de nuestro sendero.

6.       Conocer la forma de bloguear. No volcar demasiada información de golpe. Utilizarla como un bisturí para trabajar puntos muy concretos y de forma eficaz. Con la cantidad de información disponible ser un buen crítico y despachar la información inútil de la útil es una labor necesaria.

7.       Relajarse. No todo va a ser una vorágine de trabajo, búsqueda de información masiva y de innovación las 24 horas del día. Tomarse las cosas con calma, con el debido tiempo y atención harán del trabajo mucho más importante y las lecciones quedarán más asentadas.

8.       Hacer que las redes sociales trabajen para ti. Buscar gente en las redes sociales que publiquen sobre tus centros de interés profesional. Encontrar páginas de consulta que toquen los temas en los que trabajas. Siempre habrá gente que sepa más que tú en todas las materias, y que además tiene la gentileza de publicar sus conocimientos y opiniones de forma pública. Aprovechar esa oportunidad de enriquecernos y enriquecer nuestro trabajo.

9.       No tener miedo a equivocarse. Probar nuevas ideas, nuevas metodologías, nuevos programas. Intentar innovar y hacer más atractiva la explicación, la lección o el día a día en el aula. Muchas veces fallaremos, pero como dijo Edison tras inventar la bombilla después de 2000 intentos: -“no fallé 2000 veces, sólo descubrí 1999 formas de cómo no se hace una bombilla.”

10.   Saber cuándo desconectar. Tener un equilibrio emocional sólido. Saber cuándo hay que parar de trabajar y disfrutar de la vida. Que nuestro trabajo no acabe volviéndose en nuestra contra por acabar quemados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario