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domingo, 26 de mayo de 2013

No es un adiós, solo un hasta luego.

Bueno, hemos llegado al final del cuatrimestre y con esta entrada cierro hasta septiembre el blog.
A lo largo de estos meses la asignatura de Educación y Sociedad ha sido posiblemente la más intensa en cuanto a dedicación y trabajo diarios que requería.
Creo (y es mi opinión) que debería haber mayor comunicación entre los dos departamentos que llevan la asignatura, ya que parecía faltar una correlación entre un día de clase con un profesor y el siguiente día y el otro profesor, como si fueran dos asignaturas distintas.  Es una crítica constructiva, que sólo debe servir para hacer la educación y el aprendizaje mejores, que es de lo que va esta asignatura, y es la idea que me acompaña desde el primer día que asistí a clase. Esa es la idea que más ha calado en mí, y creo que todos los éxitos (esperemos) futuros dependerán del camino de ideas que he tomado ahora.
Me despido temporalmente porque considero que tanto mi blog como el de muchos compañeros que sé que seguirán usándolo son herramientas recurrentes a la hora de buscar materiales y recursos para nuestra futura labor docente o investigadora.
Y por último, quisiera despedirme con un vídeo de alguien que llegó del futuro, con ideas nuevas y frescas, y que cambió la percepción musical de los que vivían entonces. Un poco como lo que nos queda por hacer a nosotros.
Me tomo esta pequeña licencia cómica porque ayer fue el día del Orgullo Friki, y no pude celebrarlo como se merece.
Disfrutadla, un saludo y hasta pronto.



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martes, 21 de mayo de 2013

Educación y sociedad (y cine)


Ya hice hace un tiempo una entrada sobre una serie de televisión llamada Black Mirror en la que se hablaba de la relación del hombre con la tecnología.

En el cine hay muchos ejemplos de educación. El Club de los Poetas Muertos (1989), Mentes Peligrosas (1995) y Curso 1984 (1982) en las que se tratan temas como la educación, la atención a la diversidad, el choque entre educación tradicional y educación moderna.

Yo, que antes de ser maestro fui comunicador audiovisual y por tanto estuve muy ligado al cine, estuve revisando como tantas veces películas que tengo en mi videoteca (que es, honestamente, gigantesca) y me encontré con una película difícil de relacionar en principio con la educación. Por supuesto, es una película de ciencia-ficción.

Es un ejemplo en el cual el gobierno toma una decisión de beligerancia en su relación con la juventud del país. Una situación que involuntariamente relaciono con las protestas sobre la LOMCE de estos últimos meses.

Me estoy refiriendo la película de culto japonesa Battle Royale (2000) de Kinji Fukasaku, basada en la novela homónima de Koushun Takami.



La premisa que da la película a su comienzo es la siguiente:

“Al inicio del milenio la nación sufrió una profunda crisis. Con un 15% de desempleo, 10 millones de personas quedaron en el paro. 800000 estudiantes boicotearon los institutos. Los adultos dejaron de confiar en la juventud y empezaron a temerla. Finalmente, se aprobó la Ley de la Reforma Educativa del Milenio, también conocida como ley BR.”




Pues bien, dicha ley explica que mediante un sorteo, cada año se seleccionará una clase de un instituto de toda la nación para que participe en el Juego: un macabro espectáculo en el que los  estudiantes participantes deben matarse unos a otros hasta que sólo quede uno vivo. El Juego está pensado para mantener un clima de tensión social controlada por el miedo.

Quizá no venga mucho a cuento, pero en un hipotético futuro oscuro y tenebroso (y me parece que veo nubes negras acercándose ahora) quizá nos topemos con una aterradora verdad, y que ideas como estas nos suenen más reales dentro de no muchos años.

Por cierto, la película la recomiendo encarecidamente. Divertidísima, gore e ideal para echarse una buena noche de charla con los amigos.

Maestros del mañana, apuntad (o teclead)


Buscar nuestro sitio en el mundo.

No somos maestros, por ahora. Pero lo seremos. Y debemos buscar nuestra posición dentro de este cada vez más complejo organigrama de la educación actual.

Lo que antes era pilar base ahora es poco más que una desventaja de cara a nuestros alumnos. Antes podía valer saber mucho de ciertas cosas y no hablar sobre el resto. Podía valer el repetir el mismo plan curso tras curso si siempre enseñabas en un mismo ciclo de primaria. Podían pasar de ciertos alumnos porque no atendían a la diversidad, no tenían ni los recursos y quizá mucho más grave, no tenían la concepción de “no dejar a nadie atrás”.
El portal de Internet http://edudemic.com publicó en marzo una entrada sobre las 10 habilidades básicas que debe tener todo educador en el siglo XXI, que ha continuación expongo:

1.       Crear una red de aprendizaje profesional. La conexión con otros profesionales de todos los ámbitos de la educación ayudará a enriquecer y mejorar nuestra labor con los alumnos dentro y fuera del aula, y a entender las limitaciones del sistema para poder adaptarnos lo mejor posible a ellas.

2.       Establecer relaciones reales. En cualquier ámbito, sea en la red o en nuestro mundo físico, debemos ser personas abiertas y extrovertidas, capaces de entender otros puntos de vista y establecer vínculos con las personas del mundo que nos rodea, y que cada vez es más amplio y variado.

3.       Entender dónde encaja la tecnología en la educación. Las TIC son unas herramientas maravillosas para relacionarnos con el mundo, y debemos entender cuál es la mejor forma de introducirlas en las aulas para que nosotros los maestros y nuestros alumnos las aprovechemos de forma óptima.

4.       Saber encontrar recursos útiles. Aprovechar los portales y blogs especializados, las páginas con recursos puntuales, los grandes nodos de noticias para trabajarlas luego en el aula. Es importante que cultivemos nuestra destreza a la hora de buscar y recopilar información y herramientas eficaces en la educación.

5.       Cuidar tu reputación digital. Todos tenemos una vida personal y un pasado antes de dedicarnos a la educación. Con el mundo actual permanentemente conectado, hay que tener precaución en qué información queremos volcar a la opinión pública, ya que puede traernos problemas cuando menos lo esperemos o cuando ya no recordemos que hicimos en ese momento. La huella digital es permanente en el tiempo y debemos valorar que rastros debemos borrar de nuestro sendero.

6.       Conocer la forma de bloguear. No volcar demasiada información de golpe. Utilizarla como un bisturí para trabajar puntos muy concretos y de forma eficaz. Con la cantidad de información disponible ser un buen crítico y despachar la información inútil de la útil es una labor necesaria.

7.       Relajarse. No todo va a ser una vorágine de trabajo, búsqueda de información masiva y de innovación las 24 horas del día. Tomarse las cosas con calma, con el debido tiempo y atención harán del trabajo mucho más importante y las lecciones quedarán más asentadas.

8.       Hacer que las redes sociales trabajen para ti. Buscar gente en las redes sociales que publiquen sobre tus centros de interés profesional. Encontrar páginas de consulta que toquen los temas en los que trabajas. Siempre habrá gente que sepa más que tú en todas las materias, y que además tiene la gentileza de publicar sus conocimientos y opiniones de forma pública. Aprovechar esa oportunidad de enriquecernos y enriquecer nuestro trabajo.

9.       No tener miedo a equivocarse. Probar nuevas ideas, nuevas metodologías, nuevos programas. Intentar innovar y hacer más atractiva la explicación, la lección o el día a día en el aula. Muchas veces fallaremos, pero como dijo Edison tras inventar la bombilla después de 2000 intentos: -“no fallé 2000 veces, sólo descubrí 1999 formas de cómo no se hace una bombilla.”

10.   Saber cuándo desconectar. Tener un equilibrio emocional sólido. Saber cuándo hay que parar de trabajar y disfrutar de la vida. Que nuestro trabajo no acabe volviéndose en nuestra contra por acabar quemados.

Las nuevas necesidades de Maslow


 Supongo que todo aquel que visite este humilde blog se habrá dado cuenta de que es un usuario digital. Un usuario digital es alguien que hace uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Principalmente se usa para referirse a los usuarios de Internet que participan en foros, redes sociales, blogs, etc.

Nuestra vida ya gira alrededor de la conexión permanente a la red de redes. No podemos evitar echar mano del dispositivo más cercano para comprobar si tenemos alguna información nueva, alguna comunicación o simplemente, llenar ese tiempo vacío entre unas cosas y otras.

Maslow en 1943 postuló su pirámide de necesidades humanas y ha sido valorada por sociólogos y antropólogos de todo el mundo desde entonces. Ahora se reinterpreta en el mundo actual utilizando términos y dispositivos digitales en lo que en un principio parece un símil gracioso e inocente, que luego descubrimos que no lo es.



Todo el mundo tiene ya teléfono móvil con tarifa de datos o acceso a internet, es una de las premisas básicas de la telefonía actual. Ninguna compañía se plantearía quitar esa característica. Es como comer o respirar, por eso es la base de la nueva pirámide de Maslow.

Con todo el acceso a internet desde todos los ámbitos y actividades de nuestra vida, debemos buscar la forma de proteger dichos datos para que no caigan en malas manos, de la misma forma que antes buscábamos la manera de mantener físicamente a nuestras familias y comunidades seguras frente a agresiones externas. Una buena contraseña y una funda para evitar roturas de hardware es el paralelismo perfecto en este caso.

Ser escuchado en la red es la base misma de las relaciones digitales actuales. Queremos un sitio donde volcar nuestras ideas y opiniones, y más aún, queremos que los demás atiendan a dichas opiniones, necesitamos encontrar gente que nos apoye y entienda. La Red nos acerca a todo el mundo sin entender de idiomas o fronteras. Afiliación y reconocimiento.

Finalmente, la cumbre, el logro personal y en definitiva, esa autorrealización del últimos escalón de Maslow, será tener una opinión que tenga un gran peso en la sociedad digital, que pueda ser exportable al mundo físico y lo haga cambiar. Moldear al mundo.

Personalmente soy una persona bastante humilde, considero que éste último escalón de la autorrealización como triunfador en las redes me sobra, pero puedo aceptar que es una meta loable. 

lunes, 13 de mayo de 2013

Educación y cada 100 monedas una vida extra. Videojuegos.


Paso mucho tiempo delante del ordenador. Pero mucho. Y lo llevo haciendo desde que tengo memoria. Como este es mi blog, y voy a hablar sobre videojuegos, me permitiréis que haga un poco de memoria en mi vida.
En mi casa había ordenador desde que nací. Un viejo cacharro que tiraba con MS-DOS y que sólo escribía con letras verdes sobre fondo negro. El único juego que existía ahí era la serpiente, pero con 3 años te acabas aburriendo enseguida de la serpiente.
Después, a mi tío le dio por regalarme una Super Nintendo, de las primeras que se vendieron en España. Creo que fue el mejor regalo que podía recibir un niño de 4 años en 1992. Super Mario no me ha abandonado desde entonces, y la pasión por los videojuegos tampoco.
Pero mi padre vio una oportunidad para invertir mi tiempo delante de la pantalla. Y en 1996 (he tenido que preguntarle fechas, porque a mí se me escapa un poco el momento) llegaron los videojuegos educativos a mi casa.

Mi concepción de los videojuegos en educación siempre ha sido muy simplista. Mi padre intentó meterme en la cabeza las divisiones y Dios sabe qué más con juegos “educativos” en los que realizabas ejercicios y según el éxito que tuvieras y el tiempo que le estuvieras dedicando a la materia te permitía jugar luego a juegos puramente lúdicos. Como una recompensa. Yo odiaba aquel maldito y mal llamado videojuego. Creo que seguirá dando vueltas por algún rincón del despacho, en la caja de la torre de ordenador con Windows 95. Sin embargo, reconozco que mi opinión ha variado en estos años tanto como lo han hecho los propios videojuegos.

En la conferencia de Tom Chatfield me he dado cuenta de que el potencial de los videojuegos (o al menos, de su estructura organizativa del usuario) en educación es enorme. Si podemos conseguir que el niño experimente la educación como experimenta un videojuego, os aseguro que el fracaso escolar en este país desaparece en 3 años.
Y de la misma forma no deberíamos aplicarlo sólo en el ámbito escolar. Creo que algunos puntos clave que se citan en la conferencia como el proceso de microrecompensas o el indicador de progreso personal serían exportables a algunas profesiones.

Mientras tanto, creo que voy a instalar un rato el viejo Win98 y a jugar un rato. 

Por cierto, con este juego aprendí sin buscarlo inglés de pequeño.




Tantos muros que vencer.


Reconozco que Pink Floyd siempre está en mi lista de reproducción de Spotify. Quizá más por otros temas suyos de su primera etapa más psicodélica con otros temas, que por Another Brick  in The Wall.
Sin embargo también pertenece a aquellos momentos, donde la gente se replanteaba por primera vez de forma seria su realidad desde el final de la 2ª GM.

Me imagino que este videoclip nació tras leer a Hermann Hesse, a Emma Goldman y a George Orwell, y observando el sistema de enseñanza privado británico. Todos uniformados, todos disciplinados, todos niños perfectos. Niños-robot. Todos hacen lo que el profesor manda. Todos hacen lo mismo, nadie se sale de la línea…o si?

La creatividad es la herramienta más poderosa del ser humano. Es su esencia misma. No podemos controlarla, por mucho que castiguemos, por mucho que intentemos conducir las mentes de los alumnos, por mucho que intentemos controlarlo absolutamente todo, no seguirán sorprendiendo y derribando nuestros propios muros de la mente.

Creo que no sólo aprenden los alumnos de los profesores. Creo que son los profesores los que aprenden de los alumnos también, quizá por recuperar aquella creatividad que tuvieron en la niñez y que alguien les hizo olvidar.

Personalmente, yo que llevo muchos años trabajando con niños, creo que aunque les haya enseñado mil maneras de afrontar el día a día, ellos me enseñan 1001 formas de hacerlo de diferente manera. Los profesores somos las personas más afortunadas del mundo.

En honor a esos niños que derriban viejos muros de viejas mentes.



domingo, 12 de mayo de 2013

Black Mirror, el otro lado de la tecnología.

¿Hasta dónde puede llegar la evolución de la tecnología en nuestras vidas? ¿Cómo afecta a nuestras vidas?
¿En qué punto hay que discernir entre la autonomía de los seres humanos o la esclavitud de nuestro modo de vida digitalizado?

No voy a hacer aquí una crítica sobre la serie, que lleva ya 2 temporadas muy buenas (aunque la segunda quizá me haya parecido menos buena, quizá por la falta de frescura frente al choque de la primera).
Haré una breve sinopsis: La serie cuenta en cada temporada con 3 episodios independientes entre sí, y cada uno de ellos gira en torno a una idea o un concepto en la relación entre las personas y la tecnología. Presentado como en un futuro cercano, presenta al espectador una pregunta en cada episodio.
En el primero es sencillamente espectacular el planteamiento. ¿hasta dónde puede llegar la influencia de las redes sociales en nuestro mundo? ¿podría generar un cambio profundo una sola idea viral?

Dejaré que lo descubráis y me lo contéis luego.
Os dejo con el trailer de la serie, seguro que la encontráis por ahí con el doblaje en castellano, aunque se disfruta más con el acento británico original, muy recomendado.






jueves, 2 de mayo de 2013

El rol del maestro según Roger Schank


¿Cuál es nuestro papel en la Educación actual? ¿Cómo podemos reinterpretar la Educación para solventar el problema del abandono y el fracaso escolar?

Roger Schank nos apunta en una dirección: Volver a imaginar la educación, observarla y ver en qué punto encajamos como maestros.

La idea es aprender como siempre se ha hecho, por medio de la experiencia y el aprendizaje social, alejándonos de los métodos tradicionales de enseñanza que no captaban el interés del alumno.
Schank nos anima a fijarnos en las primeras manifestaciones de aprendizaje, que pasa por una idea inicial, la curiosidad por aprender. Los chimpancés aprenden por imitación de sus mayores para ser adultos, los niños observan y repiten las conductas de sus padres como un juego, pero que van labrando su personalidad y su aprendizaje.

Hay que permitir que los alumnos descubran sus capacidades por medio de la experiencia directa. Si fracasan, el maestro es el que debe indicar la manera correcta de hacerlo. El profesor debe permitir que los alumnos se equivoquen, que cometan fallos, para después guiarles en la dirección correcta hacia su desarrollo personal. En este punto es vita favorecer los centros de interés del alumno.

Nuestro papel pasa de ser centro de la educación a ser guías, acompañantes y consejeros en el camino del descubrimiento de los alumnos.