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martes, 5 de marzo de 2013
Biografía educativa.
La historia de mi relación con la educación tiene multitud de altibajos.
Durante los primeros 17 años de mi vida todo fue normal. Ir a clase, sacar unas notas aceptables aunque no muy altas, salir el fin de semana y vuelta a empezar. Después acabó la selectividad y tenía pensado irme a Madrid a estudiar comunicación audiovisual y dedicarme al cine. Pero por tres centésimas de punto no pude ir a la facultad que yo quería ir. Me asusté bastante y tuve que decidir rápido y sin pensar mucho asique entré en ADE aquí en Ciudad Real.
Sólo duré en la universidad 3 meses ése año, aprobando una asignatura para que no me expulsaran en caso de no marcharme a Madrid. Mientras tanto, ése año lo dediqué a conocer gente, viajar mucho y a aprender las cosas buenas que no te enseñan en ninguna clase.
Tuve suerte y al año siguiente pude irme a la UCM. Estaba justo donde quería estar, con mi idea perfecta de cómo sería estudiar lo que en aquel momento más me gustaba. Sacaba los cursos pero me dí cuenta de que no era en clase donde iba a aprender realmente el oficio de cineasta si me iban a enseñar nuevas tecnología con apuntes del año en que nací. Pensé que aquella carrera era un fraude, pero no quería rendirme de nuevo, así que junto a unos pocos como yo decidimos pasar de la mayoría de las clases y encerrarnos en la videoteca a aprender cine viendo cine. Aquello estaba muy bien pero el desencanto que fue para mí Madrid me dejaba muy desubicado. Todos mis amigos del instituto o estaban avanzando en sus carreras o se habían incorporado al mundo laboral, y yo me había perdido.
En ese momento bajo, un amigo me pidió ayuda un día en su grupo scout. Inmediatamente me quedé extasiado con la idea de la educación no formal. Dedicaba todo mi tiempo a pensar en cómo llegar a los niños, cómo intentar enseñarles desde mi experiencia personal. Después de dos años de ir y volver todos los fines de semana a casa, decidí que realmente era eso, educar, lo que me hacía sentirme verdaderamente útil. Decidí sentar de una vez la cabeza y centrarme en lo que me apasiona. Me titulé como monitor y como director de actividades juveniles. Se me daba tan bien que me incorporé como ponente a la escuela de formación de Castilla la Mancha, donde estuve tres años trabajando sin recibir ni un duro solo para adquirir más experiencia. Mientras, me matriculé en el Grado de Maestro en Educación Primaria, para poder hacer de lo que empezó siendo un hobby, luego un modo de vida, y finalmente una vida plena. Ahora no me arrepiento en ningún momento de todo el camino que he recorrido para llegar a donde estoy ahora.
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