Ya hice
hace un tiempo una entrada sobre una serie de televisión llamada Black Mirror
en la que se hablaba de la relación del hombre con la tecnología.
En el
cine hay muchos ejemplos de educación. El
Club de los Poetas Muertos (1989), Mentes Peligrosas (1995) y Curso 1984 (1982)
en las que se tratan temas como la educación, la atención a la diversidad, el
choque entre educación tradicional y educación moderna.
Yo, que
antes de ser maestro fui comunicador audiovisual y por tanto estuve muy ligado
al cine, estuve revisando como tantas veces películas que tengo en mi videoteca
(que es, honestamente, gigantesca) y me encontré con una película difícil de
relacionar en principio con la educación. Por supuesto, es una película de
ciencia-ficción.
Es un
ejemplo en el cual el gobierno toma una decisión de beligerancia en su relación
con la juventud del país. Una situación que involuntariamente relaciono con las
protestas sobre la LOMCE de estos últimos meses.
Me
estoy refiriendo la película de culto japonesa Battle Royale (2000) de Kinji Fukasaku, basada en la novela
homónima de Koushun Takami.
La
premisa que da la película a su comienzo es la siguiente:
“Al inicio del milenio la nación sufrió una
profunda crisis. Con un 15% de desempleo, 10 millones de personas quedaron en
el paro. 800000 estudiantes boicotearon los institutos. Los adultos dejaron de
confiar en la juventud y empezaron a temerla. Finalmente, se aprobó la Ley de
la Reforma Educativa del Milenio, también conocida como ley BR.”
Pues
bien, dicha ley explica que mediante un sorteo, cada año se seleccionará una
clase de un instituto de toda la nación para que participe en el Juego: un
macabro espectáculo en el que los estudiantes participantes deben matarse unos a
otros hasta que sólo quede uno vivo. El Juego está pensado para mantener un
clima de tensión social controlada por el miedo.
Quizá
no venga mucho a cuento, pero en un hipotético futuro oscuro y tenebroso (y me
parece que veo nubes negras acercándose ahora) quizá nos topemos con una
aterradora verdad, y que ideas como estas nos suenen más reales dentro de no
muchos años.
Por
cierto, la película la recomiendo encarecidamente. Divertidísima, gore e ideal
para echarse una buena noche de charla con los amigos.

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